Cómo suele suceder para quienes llegar desde las afueras de Hungría, y desean comer algo que no conocen, lo típico es que se toma la carta y comienza el problema, ya que a veces ni siquiera hay una fotografía que indique de qué se trata el plato, como para hacerse una idea vaga al menos.

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Entonces, para no pasar por esos bochornos, hay que partir con una idea de lo que seria más aceptable comer allá. Para mí, lo mejor es ir a los restaurantes tipo self-service, los csarda don de esos restaurantes típicos de Hungría donde además tocan música en vivo.

Las cartas de estos restaurantes son bastante breves y los precios son asequibles. Para que no pasen malos ratos, las propinas que se acostumbran a dar son de un 10% del valor del consumo, las que no incluyen en la cuenta, aunque a veces la sugieren.
Lo que si pueden darse el lujo de experimentar como algo totalmente nuevo, son los vinos húngaros, ya que Hungría posee vinos de muy buena calidad, presencia, sabor y aroma.

Los restaurantes de autoservicio son una alternativa donde se puede ir mirando lo que se sirvan, un trozo de carne aquí o en Hungría son lo mismo, con diferentes condimentos claro, a lo mejor es una apreciación muy básica y elemental de la gastronomía extranjera, pero bueno, si se trata de alimentarse y saborear cosas nuevas, también hay que estar al tanto de lo que uno se ingresa a la boca.

Foto: hilton