Hungría tiene una economía de mercado desde la década de los 70, lo que se fue regularizando hacia la década siguiente a través de la formalización masiva de las empresas nacionales, aunque ello no significa que se respete todos los designios del estado en cuanto a recaudación de impuestos.

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La economía socialista que predominaba años atrás en Hungría, fracasó rotundamente al llevar al país hacia una crisis que empobreció a toda la población, llevando la inflación a una tasa de mas de un 30%, lo cual marco la peor crisis de las décadas pasadas, antes de pasar a la libre economía de mercado, que permitió a los húngaros abrirse a mercados compuestos por países desarrollados, especialmente los compuestos por países de Europa Occidental.

La libertad que otorga el libre mercado, ha permitido a muchas pequeñas y medianas empresas crecer, en ámbitos tan diversos como la artesanía, la agricultura y el comercio, que se ha visto seriamente amenazados por la entrada de grandes cadenas multinacionales, lo cual a mi modo de ver, también impulsa la competencia y requiere serios esfuerzos por parte de las pequeñas empresas para diferenciarse y no confrontar a estas cadenas desde la debilidad.

Otro aspecto interesante de la economía húngara es el concepto de tripartismo, que significa una economía compuesta por empresarios, asalariados y sindicatos además de foros que acercan los intereses de todas las partes a modo de árbitros.
Las empresas que predominan en Hungría, son las pequeñas, lo que ha influido en los tipos de contratos y establecimiento de las reglas, derechos y deberes de los empleados. Los sindicatos ya no ejercen la fuerza de antaño sobre las empresas, predominando una cultura de consensos y acuerdos civilizados, además el desempeño y las competencias de los húngaros son muy cercanas a las de los occidentales.

Foto: peoplecnc