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La aprobación de la nueva Constitución de Hungría ha provocado una serie de reacciones encontradas entre sus ciudadanos y también entre los diferentes países de la UE, debido a que es una Constitución en la que toma una gran importancia las raíces cristianas de Hungría y del resto de Europa, así como protección a la familia cristiana y por supuesto también quiere proteger a la vida, en clara referencia al aborto y demás.

Esta Constitución está muy bien para las familias formadas por un hombre y una mujer que sean católicos, pero lo cierto es que no se habla de otras familias formadas por personas del mismo sexo, que son una familia como otra cualquiera y que ahora con esta Constitución se ven nuevamente discriminadas. No es precisamente la mejor forma de avanzar en el tiempo y ser un país mucho más abierto a la libertad de culto, de expresión y tolerancia hacia las personas homosexuales.

Hungría parece que tan sólo concibe la religión cristiana como la única válida y que el resto de religiones son de menor importancia. Ante esta discriminación los homosexuales y las personas que no tienen creencias religiosas han protestado por esta Constitución, ya que de nada vale proteger a la familia tradicional cuando dejas al resto de familias fuera de la Constitución, dejando claro que no se tienen en cuenta a estas familias. Es una pena que la Constitución deje de lado el resto de ciudadanos como los homosexuales y personas que no creen en el Cristianismo.

Vía | Mercado
Foto | Flickr