En Budapest hay numerosos manantiales de agua termal con propiedades medicinales, en los cuales relajarse, tomar un masaje y dejarse llevar por el hedonismo. Hay tantos y tan distintos tipos de manantiales desde los tiempos romanos que con el volumen creciente de visitantes recibidos año a año se han ido convirtiendo en centros cada vez mas sofisticados.

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El baño termal mas famoso de Budapest es el Gellert, de estilo Art Nouveau, donde después de sumergirse en medio de tantos azulejos de colores se queda con la sensación de haber bebido el mas contundente elixir.

Hay algunos baños turcos que dejaron los otomanos en su periodo de ocupación, por el siglo XVI, el mas asombroso es el de Rudas pero tiene acceso permitido solamente para los hombres, y se permite el ingreso de mujeres solamente el ultimo día sábado de cada mes.

Karoly son otros baños turcos construidos dentro del castillo donde vivieron y gobernaron los turcos. La intención de construirlos dentro del castillo, era por si Budapest sufría algún ataque el castillo serviría de refugio y permitiría a los turcos continuar bañándose con tranquilidad.

Hungría
conserva milagrosos manantiales bajo el grueso subsuelo, sus manantiales con aguas a 65 grados son ricas en oligoelementos, calcio y azufre, elementos esenciales para calmar dolores reumáticos, enfermedades cutáneas y musculares además de cualquier tipo de dolencia respiratoria.

Hungría se ha convertido en una fuente de salud a través de sus manantiales orientado a gente mayor tal como sucede en Islandia, Japón o Alemania. Es tanto el auge que han tomado las rutas por los centros de salud termal, que se han creado completas estancias y balnearios, en medio de hermosos parajes.

Foto: viajesaldia